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Primer Foro: 19 de mayo

Publicado en Segundo Debate

 

Panelistas:

 

Sociólogo Julio Bango

Coordinador del Sistema Nacional de Cuidados

 

"Tenemos que pensar el Sistema de Cuidados en función de la problemática que tiene la gente y luego diseñar el servicio"

El Sistema Nacional Integrado de Salud, hoy deja de ser un proyecto para pasar a ser una realidad y su ritmo de implementación dependerá de saldar restricciones económicas, de gestión y restricciones en cuanto a recursos humanos, lo que va a permitir una más rápida o lenta implementación del sistema que va a  exceder este quinquenio.  "El desafío nuestro es que estos primeros 5 años del sistema dejemos sentadas las bases y demos un salto importante en materia de acceso al derecho a ser cuidada o cuidado de parte de las personas dependientes. Tenemos el objetivo de que en 10 años todas las personas del Uruguay, que estén en situación de dependencia, puedan ejercer ese derecho" expresó Bango.

La Ley tiene un enfoque conceptual y normativo, plantea cuál va a ser la institucionalidad básica q va a tener, la meta en cuanto a los servicios a los que se va a llegar, una presupuestación anexa y una forma de funcionamiento básica que tiene que tener el propio sistema así como la gestión.

Con este Sistema Nacional de Cuidados se pretende instalar un nuevo derecho para todas las personas que viven el Uruguay y están en situación de dependencia, independientemente de su condición económica o de cualquier otro índole.

Un segundo objetivo de la  Ley es colaborar en la superación de la desigual división sexual del trabajo que existe en el país. Situación de desigualdad de género que es estructural y que estructura a su vez la sociedad.

El tercer principio de la Ley  habla de  una corresponsabilidad en la implementación del sistema entre estado, mercado, familia y comunidad. ¨Hay que ver como articulamos este Sistema de Cuidados que no elimina ni pretende remplazar el rol que tenemos en la familia¨ sostiene el sociólogo. Es un sistema de cuidados que en medida que asume una responsabilidad el estado, permite  generar un espacio para que ese tiempo de cuidados se reparta de mejor manera entre la familia.

El  sistema tiene que intentar ser eficiente y optimizar los recursos económicos, valorar y profesionalizar la calidad del cuidado que hoy no existe,  además agregó "vamos a necesitar más cuidadores y cuidadoras de las que hoy tenemos y para eso vamos a tener que tener gente que quiera trabajar y asumir el trabajo del cuidado. Vamos a tener que tener condiciones para que haya gente que quiera hacer ese trabajo y para eso tiene que haber una valorización social de la tarea y una fuerte profesionalización".

Este derecho universal es para que lo ejerza la población en situación de dependencia  y los sujetos de las políticas de cuidado van a ser tres, por un lado los niños y las niñas de 0 a 3 años, aunque si bien está definido en la ley que sea de 0 a 12  años, se va a empezar por los niños y niñas de 0 a 3 años por no tener autonomía plena y depender del cuidado inicial de su familia. Las personas con discapacidad que por su pérdida de autonomía tienen un grado de dependencia moderada o severa que le impidan desarrollar su vida, pero no aquellas que son autoválidas. Y los adultos mayores de 65 años, que por su ciclo vital han ganado dependencia o por estar resentida su salud, se ve afectada su autonomía. Dependencia que se refleja en la posibilidad de valerse por sí mismos en actividades básicas de la vida cotidiana.

Hay una cuarta población que a su vez se divide en dos y que son los cuidadores donde la enorme mayoría son mujeres, algunas lo hacen como un trabajo remunerado y otras  que lo hacen como parte de un trabajo en el seno de la familia. Las que lo hacen de manera remunerada a su vez están en distintas condiciones de mayor o menor formalidad.

Claramente los servicios de acompañantes en los sanatorios han venido a sustituir un servicio que antes cumplía la familia y quienes lo pueden pagar lo delegan. Este es un mercado que no está regulado hoy, no hay estándares de calidad definidos, no hay una capacitación ni formación de las personas que establezca niveles mínimos en términos de la formación para habilitar a esas personas. Es claramente una función que empezó a cumplir el mercado y en la medida que el estado no interviene, va a construir un mercado orientado a la maximización de la ganancia.

El sistema cuenta con una institucionalidad básica formada por una Junta Nacional de Cuidados, por los Ministerios de Educación, de Salud, de  Trabajo, de Desarrollo Social, Ministerio de Economía, INAU, ANEP y BPS. Luego un Comité Consultivo formado por representantes del de la Sociedad Civil, el trabajo del sector privado, el académico y una Secretaria Nacional de Cuidados en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Además se está trabajando en 4 comisiones, una de primera infancia, una de adultos mayores, una de personas con discapacidad y una de formación.

El cuidador o cuidadora no tiene que ser un enfermero pero no puede sustituirlo y hay a su vez requisitos de formación, porque se puede encontrar con situaciones complejas y tendrá que tener determinadas capacidades para poder advertir situaciones en las que se tiene que poner en contacto con la red asistencial.  Los contenidos son interdisciplinarios y tienen que ser dados por las personas que saben de eso. Tenemos que tener es la inteligencia suficiente como para demarcar sin sustituir roles" acotó.


"Nos vamos a comprometer con las personas que están en dependencia, los servicios de acompañantes y los acompañantes personales van a ser para las personas que tengan dependencia severa, no van a ser para las personas que tengan dependencia moderada o leve, para esas personas estamos pensando en servicios de telecuidado o de telesistencia que es un intento en personas que ya están bajo una dependencia moderada o leve, de brindarles algún mecanismo que les permita prolongar su autonomía.

"Para que vean la complejidad de esto, nosotros no teníamos una medida real hasta hace 10 días, hoy pudimos acceder a los microdatos de la encuesta de protección social del BPS en donde hay unos 20 mil casos, es una muestra donde se pregunta situación de dependencia y nos vamos acercando a lo que es la población dependiente adultos mayores".

Agregó además que "para medir la calidad en lo que refiere a los cuidadores domiciliarios, estamos pensando en una programa de asistentes personales para personas mayores y para personas con discapacidad, en el caso de los asistentes personales buena parte de la calidad se define en el momento de la formación del cuidador y en la acreditación de los cuidadores que ya existen".

"El MSP  dirige el sistema de cuidados porque hay una frontera muy poco nítida entre la situación de dependencia de las personas y los cuidados en salud,  lo que no quiere decir que a la hora de instrumentar los servicios de cuidado se haga en función de una definición de salud o de enfermedad o la haga en función de una definición de dependencia. Las personas dependientes que tienen problemas de salud no son personas enfermas necesariamente son personas con procesos crónicos fruto de la edad pero no están internados entonces nosotros estamos tratando de tomar esa situación de dependencia y aplicar una serie de servicios de acompañamiento mayores o menores, dependiendo del grado de dependencia, que aseguren la mayor prolongación de autonomía de esas personas".

 

 

Karina Battyany

Doctora en Sociología y Magister en Desarrollo Regional y Local.

Prof. Agda. de la Facultad de Ciencias Sociales en el Area de Metodología de la Investigación y en el Area de Relaciones Sociales de Género.

 

En Uruguay ya pocos discuten la inserción diferencial entre varones y mujeres a nivel social y principalmente lo que tiene que ver con el trabajo en sus dos grandes vertientes, el trabajo remunerado que hacemos como medio de sobrevivencia y el trabajo no remunerado donde el cuidado es uno de los componentes centrales.

Hoy se habla de una crisis del cuidado, más gente para cuidar por la demografía de nuestro país, donde cada vez hay más adultos mayores y menos personas para cuidar, porque quienes hacían este trabajo de manera tradicional no remunerada, están insertas en el mundo público lo que genera un desajuste entre oferta y demanda.

Los agentes proveedores del bienestar social son: mercado, estado, sector comunitario o voluntario y familia. Agregó además "en Uruguay teníamos relativamente buena información de lo que aporta el estado pero no sabíamos que es lo que estaba aportando la familia y el sector comunitario en términos de bienestar social".

Según Batthyany, hay muchas definiciones de cuidado, "el concepto con el que nosotras investigadoras de la universidad trabajamos y con el que diseñamos nuestros instrumentos de investigación para tratar de entender mejor este problema es el siguiente: el cuidado designa a la acción de ayudar a un niño o a una persona dependiente en el desarrollo y el bienestar de su vida cotidiana", definición muy amplia que por lo menos incorpora tres dimensiones. Una primera dimensión material, vinculada al trabajo, todos sabemos que hacerse cargo de una persona en términos de cuidado implica un trabajo. Una segunda dimensión que tiene que ver con lo económico, cuidar a alguien implica un costo. Y una tercera dimensión que es la menos explorada aun en el Uruguay que es la dimensión sicológica, emotiva, afectiva, ese lazo que se genera entre quien cuida y quien es cuidado y que involucra sentimientos".

El cuidado puede ser realizado de manera no remunerada o de manera remunerada en el marco del ejercicio de una profesión mercantil de trabajo. Y a su vez puede ocurrir en dos ámbitos distintos dentro o fuera de la familia. Es importante resaltar que el trabajo de cuidado implica una relación que no necesariamente está presente en otros tipos de trabajo y es esa fuerte relación entre quien recibe y quien brinda el cuidado.

"Ustedes habrán escuchado que los varones trabajan más que las mujeres, falso, en Uruguay las mujeres trabajamos más que los varones. Trabajamos más si consideramos todo el trabajo remunerado y no remunerado, si considero solo el trabajo para el mercado ellos trabajan un poquito más". En términos globales los varones destinan poco más de dos tercios de su tiempo al trabajo para el mercado y un poco menos de un tercio al trabajo no remunerado mientras que las mujeres al revés destinan dos tercios de su vida al trabajo no remunerado incluyendo al cuidado y apenas poco más de un tercio al trabajo remunerado.

Las consecuencias que tiene esta inserción diferente de varones y mujeres en el uso de su tiempo se ve reflejados en aspectos de la vida tales como el derecho a trabajar remuneradamente, el derecho a estudiar, el derecho a participar políticamente socialmente el derecho al tiempo libre, y las consecuencias a lo largo de la vida. Claramente la inserción en el mercado de trabajo trae una serie de beneficios que la dedicación al trabajo mayoritario no remunerado no la tiene, por ejemplo beneficios sociales.

Las Encuestas de Uso del Tiempo permiten saber a qué dedican el tiempo varones y mujeres "nos muestra por primera vez que pasa entre otras cosas con esta división sexual del trabajo en materia de cuidados" agrega Batthyany.

En términos de quintiles de ingreso no importa si los hombres son más o menos ricos, destinan el mismo tiempo al cuidado y al trabajo no remunerado. En el caso de las mujeres hay un descenso pronunciado a medida que aumenta el nivel socioeconómico, es decir a medida que tiene posibilidades económicas delegan tareas de cuidado en el mercado.

Se han logrado identificar 6 puntos o conclusiones en la medición de las representaciones sociales del cuidado. Primera conclusión, el cuidado dependiente está muy presente en la población uruguaya en un número importante de hogares.

Segunda conclusión, la visión familiarista. Cuando se consulta sobre las preferencias del cuidado todos prefieren la familia y dentro de la familia las mujeres. "No pensábamos encontrar visiones tan fuertes del punto de vista  familiarista en nuestra sociedad tanto para el cuidado de niños como de mayores. Casi el 75% dice que lo mejor para el cuidado de la primer infancia y hasta que cumplen dos años de edad, es que estén en la casa y que los cuide la familia, y cuando indagamos más la mamá. En el caso de los adultos mayores se habla de que los cuide la familia y si no es la familia quieren el cuidado domiciliario, apenas el 10% reconoce la institucionalización es decir alguna institución proveedora de cuidado como alternativa para el cuidado de los adultos mayores".

Tercera conclusión del estudio, hay una relación directa entre el familiarismo y el nivel socioeconómico, a medida que descendemos en el nivel socioeconómico aumentan las percepciones sobre el familiarismo en el sentido más tradicional del término.

Cuarta conclusión, la idea del deber ser del cuidado particularmente en los  niños asociado a las funciones maternas y paternas, "cuando se le pregunta a la sociedad es muy fuerte la visión de que la mujeres están obligadas a cuidar hasta los dos años a sus hijos durante 24hs, 7 días a la semana. Mientras que cuando preguntamos por el padre la respuesta es no, el padre está obligado a garantizar el cuidado, es decir a proveer los medios económicos, el sustento".

Quinta conclusión, aparece por un lado la percepción de los que hoy son adultos mayores que quieren ser cuidados por sus familiares y particularmente por sus hijos e hijas, más por sus hijas. Cuando se consulta a hijos y nietos de estas personas mayores de 70 años de edad,  aparece un problema generacional importante, se reconoce la importancia del cuidado familiar pero no se está dispuesto a ser el principal cuidador de ese adulto mayor si lo necesita.

Sexta conclusión, la fuerza de mandato de genero respecto al rol cuidador en la identidad femenina. Todavía el rol de la mujer cuidadora es el rol principal en la identidad de las mujeres para la población uruguaya.

Séptima conclusión, el impacto que los cuidados tienen en la situación laboral y en la autonomía de las mujeres. Existe un impacto claro en la vida de las mujeres en términos de retraso en la educación, no inserción en el mercado de trabajo, obtención de empleos peor remunerados o con dificultades de horario, retiros parciales del mercado de trabajo y consecuencias posteriores a la edad de retiro. Son elementos medibles que tienen como consecuencia que el cuidado siga estando sobre las espaldas de las mujeres y que justifica en sí mismo la necesidad de un Sistema de Cuidados.

 

TALLER

¿Cómo visualiza la integración de la Enfermería en el Sistema Nacional de Cuidados, desde los conceptos de cuidado  vertidos por los invitados y los materiales entregados?

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